Una de organización, por favor

desorden

El problema no es la falta de ideas, porque de eso tengo decenas. En la ducha, paseando por la playa con mi perro -que, por cierto, está precioso; hemos conseguido curarle todos los problemas con los que vino tras la adopción. Gracias a las que os habéis interesado por él), comiendo, mientras me quedo en babia… Estoy convencida de que hasta durmiendo se me ocurren temas nuevos, bonanzas, ideas para negocios (el otro día soñé que estaba jugando con un perro, pero en lugar de lanzarle una pelota, le lanzaba mi móvil. Esta no es una buena idea empresarial, ¿verdad? ;P). Así que no es eso… qué va…

El problema es la organización. Mi inquietud. La cantidad de actividades en las que estoy metida, tanto profesionales como de ocio. Necesito de veras que alguien me ate a la pata de una silla y me pida que no ponga ya más carga sobre mis hombros, de verdad.

Veamos, hagamos recuento: en los últimos meses he empezado a leer nueve libros. Dos series. Cinco borradores. Y un sinfín de vicisitudes profesionales que mejor no relatar para no provocar bostezos. ¿Número de actividades concluidas? Cero.

2017 se presenta como un desastre organizativo, definitivamente.

Pero no todo son malas noticias: la vida me sonríe, está siendo un gran año. Me encuentro feliz y motivada, tengo los mejores amigos del mundo, una familia de otro planeta y he conocido a personas de esas que están para quedarse. Personas que quieres que sean para siempre… y lo serán, no tengo duda de ello. Así que no puedo quejarme. Ahora solo me falta un poco de organización. Empezar algo, acabarlo. Como solía hacer en un pasado no tan lejano. Estar centrada y no tan despistada.

nothing

Sueño con el día en el que me ocurra esto…

Todo el rollo previo para deciros, básicamente, que el otro día anuncié en Twitter que se avecinaba una nueva publicación. Y sí, así es, está prevista. Pero también quiero ser sincera: le queda una GRAN -así, con mayúsculas- fase de revisión. O lo que es lo mismo: meter el borrador en el fondo de la nevera para que enfríe, para verlo desde la distancia y con una mirada ajena. Entonces llegará el momento de sacar el bisturí. Clac, clac, clac. Corte aquí, tajo allá. Porque escribir tiene mucho de cirujano, la verdad. Resulta imposible embellecer sin realizar cortes.

¿La fecha? Pronto, espero. Con prisas pero sin pausa. Mientras tanto y ya que estamos, haré mi tradicional tablón de anuncios y aprovecharé la ocasión para recomendaros que leáis la nueva novela de Marta Català: Los dulces años del fútbol. He tenido el placer de ver cómo se gestaba y sé que las amantes del “deporte rey” la disfrutarán sin ninguna duda. Pero también lo harán todas aquellas que, como yo, tuvieron su despertar en la década de los noventa.

Esta chica de Marte se despide ya. Se os quiere. Hasta la próxima.

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4 pensamientos en “Una de organización, por favor

  1. Cuando a mí me pasa algo como lo que describes aquí, es decir, esa mezcla incómoda de muchas tareas, poco tiempo y bastante desorganización, lo que suele funcionar en mi caso es tomar lápiz y papel, (nada de listas en ordenadores, no funcionan) donde anoto todas y cada una de las cosas por hacer, después, si aplica, le doy un número a cada una para asignarle la prioridad que le corresponde. Una vez que completo una tarea la tacho con una raya vertical parecida a una “I” latina. Parece mentira, pero anotar todos los pendientes en una lista y comenzar a tachar las tareas realizadas, me motiva a seguir haciéndolo. Es como si pasar esa raya me diera ánimos para continuar. Puedes hacer la prueba, quizás funcione para ti también.
    Con respecto a la ardua tarea de editar y corregir ese borrador que se resiste frente a mis ojos, siempre he pensado que los escritores deberíamos formar una especie de cooperativa de intercambio por parejas, donde cada una de ellos se comprometa a revisar y editar el borrador del otro bajo parámetros previamente acordados por ambas partes. Por ejemplo, intercambiar los borradores en formato PDF, de modo que las correcciones queden anotadas al margen tal como se subrayan y se hacen anotaciones en los ebooks que leemos en kindle. De esta forma, las correcciones propuestas por el “editor asociado” quedarían a criterio del escritor.
    Bueno, es sólo una idea, pero allí la dejo.
    Un abrazo.

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  2. Adelante querida escritora. Ánimo con la organización de 2017. Adelante con todo lo nuevo. Y un buen bisturí para los cortes precisos y rápidos de revisión ;p Por cierto, espero 600, no, mejor 900 páginas 😀 es broooma, ya sabes lo que me gusta leerte. Un saludo y un abrazo virtual de tu fan number one.

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